Ya hemos hablado de que nada ocurre por casualidad sino que siempre existe un motivo para ello.

El hecho de que siempre estemos viviendo las mismas situaciones indica que algo nos ocurre que, en cierta medida, lo está provocando.

Los desencadenantes de todo esto tienen su origen en nuestra infancia, de hecho en los primeros 6 años de vida, y todo gracias a las experiencias que vivimos en ellos con nuestros padres.

Así es, durante estos primeros años, somos como esponjas, absorbemos todo lo que vemos y oímos, especialmente de nuestros padres. De este modo, todos las Creencias, Valores, Pensamientos, Patrones,… los interiorizamos y los guardaremos cuidadosamente en nuestro subconsciente para que nos sirvan de guía en nuestra vida.

Todo ello formará nuestro trascendental Sistema de Creencias, el cuál dirigirá todos nuestros pensamientos y comportamientos desde la sombra, sin que nos demos cuenta pero marcando cada uno de ellos.

 

Nuestro Sistema de Creencias condicionará todos nuestros Pensamientos y Comportamientos desde la sombra, sin que seamos conscientes de ellos ni nos sea fácil controlarlos.

 

Un significativo y peculiar detalle de este Sistema y Mecanismo es su carácter no consciente, ya que a pesar de ser de vital importancia su papel en nuestra vida, escapan a nuestro conocimiento y control.

Si analizamos todo esto, nos daremos cuenta de que la familia en la que vivimos durante los primeros años, nos ayudará o dificultará la forma en la que nos desenvolvemos en la vida. De modo que si vivimos en una familia con unos Creencias, Valores, Conductas,… poco congruentes y desestructuradas, terminaremos adquiriéndolas nosotros también y por tanto desarrollaremos unos Patrones y Creencias poco adaptativas.

Por otra parte, nuestras Creencias las formamos en base a dos mecanismos de Supervivencia, que no pueden actuar al mismo tiempo:

–          La Protección: Es un Mecanismo de Defensa que trata de evitar que le afecten las amenazas externas.

–          El Crecimiento: A pesar de tener su propio Sistema de Creencias, éstas no son tan rígidas sino que implica tener una mayor apertura mental, lo cual requiere de la confianza y fe en nuestro entorno.  Este es el que Mecanismo necesario para la Evolución,  Felicidad y la Armonía Interior.

 

Si bien es cierto que ambos son importantes, en estos primeros años de vida, cuando formamos nuestras creencias, es la protección la que juega un especial papel, principalmente cuando el niño siente que su entorno es peligroso.

Todo esto será la base de nuestros pensamientos, comportamiento y las consecuencias de estos en nuestra vida, aunque no seamos conscientes de ello.

Este Sistema de Creencias se pondrán de manifiesto a través de Patrones de Pensamientos y Conductas automáticos que hará que reaccionemos siempre igual ante el mismo estímulo sin darnos cuenta.

Reaccionar siempre igual ante el mismo estímulo provoca las mismas consecuencias en nuestra vida.

 

A pesar de que los resultados que tenemos en nuestra vida no sean los adecuados, seguiremos haciendo lo mismo pues no somos conscientes de ello.

Pero afortunadamente estas circunstancias no son permanentes ni definitivas en nuestra vida, sino que es posible modificarlas para tratar que nuestra vida se ajuste más a la que deseamos.

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La única manera de controlar es hacernos conscientes de las Creencias que subyacen a estos Mecanismos automáticos.  Cuando lo hacemos es cuando somos capaces de controlarlos y modificarlos.

 

Conocer los motivos que nos llevan a comportarnos como lo hacemos, nos hará comprender qué procesos mentales los gobiernan y así podremos actuar sobre ellos para conseguir los resultados que deseamos.

Por ello, ¡Es tan Importante y Necesario Aprender como Desaprender!

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Helena Calvo

contacto@helenacalvo.com