Psicóloga especialista en trauma

Comprender lo que te ocurrió es importante. Conseguir que deje de condicionar tu vida requiere algo más.

Hay experiencias que terminan, pero cuyos efectos permanecen.

Puedes saber racionalmente que aquello ya pasó y, sin embargo, continuar sintiendo miedo, ansiedad, culpa, inseguridad, bloqueo o reacciones que no consigues controlar.

Esto ocurre porque el trauma no se conserva únicamente como un recuerdo que podemos contar. También puede permanecer asociado a emociones, sensaciones físicas, respuestas automáticas y formas de protegernos que en su momento fueron necesarias, pero que actualmente limitan nuestra vida.

En terapia te ayudo a procesar esas experiencias para que el pasado deje de activarse constantemente en el presente.

Terapia presencial en Las Rozas y Majadahonda, y terapia online.

¿Qué es realmente un trauma?

Un trauma no se define solamente por la gravedad aparente de lo sucedido, sino por la huella que esa experiencia dejó en la persona.

Puede originarse por un accidente, una enfermedad, una intervención médica, una pérdida, una agresión, una separación dolorosa, una traición, una situación de acoso o cualquier experiencia que nos haya desbordado y ante la que no contábamos con recursos suficientes.

También puede desarrollarse mediante situaciones repetidas: crecer en un ambiente crítico o imprevisible, no sentirse protegido emocionalmente, sufrir rechazo, abandono, manipulación o aprender a silenciar las propias necesidades para conservar el vínculo con los demás.

Por tanto, el trauma no se limita al trauma relacional. Puede estar relacionado con experiencias muy diferentes, aunque todas tengan algo en común: una parte de la persona continúa reaccionando como si lo sucedido todavía estuviera presente.

¿Cómo puede manifestarse un trauma no procesado?

El trauma no siempre aparece como un recuerdo evidente. En muchas ocasiones se expresa mediante síntomas que la persona no relaciona directamente con lo vivido:

  • Ansiedad o sensación permanente de peligro.
  • Hipervigilancia y dificultad para relajarse.
  • Miedos intensos o reacciones desproporcionadas.
  • Recuerdos intrusivos, pesadillas o imágenes recurrentes.
  • Bloqueo o desconexión emocional.
  • Irritabilidad y dificultades para regular las emociones.
  • Problemas de sueño.
  • Culpa, vergüenza o sensación de estar dañado.
  • Necesidad excesiva de control.
  • Dificultad para confiar o establecer límites.
  • Molestias físicas asociadas al malestar emocional.
  • Repetición de relaciones o situaciones que vuelven a generar sufrimiento.

A veces, la persona funciona aparentemente bien, pero vive realizando un enorme esfuerzo para controlar lo que siente, evitar aquello que podría activarla o demostrar continuamente que puede con todo.

Trauma relacional y dependencia emocional

Cuando las experiencias dolorosas se producen dentro de vínculos importantes, pueden afectar a nuestra manera de entender el amor, la seguridad y las relaciones.

El abandono, la desatención emocional, la crítica constante, la manipulación o la imprevisibilidad pueden favorecer el miedo al rechazo, la necesidad excesiva de aprobación, la dificultad para terminar relaciones dañinas o la tendencia a tolerar comportamientos que hacen sufrir.

La persona no elige conscientemente repetir estas dinámicas. Con frecuencia está intentando encontrar seguridad utilizando estrategias que aprendió en experiencias anteriores.

Trabajar el trauma relacional permite comprender el origen de estos patrones y construir una forma de relacionarse más segura, libre y consciente.

¿Por qué comprender lo sucedido no siempre es suficiente?

Muchas personas llegan a consulta diciendo:

“Sé perfectamente lo que me pasa, pero no consigo dejar de sentirlo”.

Comprender una experiencia racionalmente no significa necesariamente que haya sido procesada emocional y neurofisiológicamente.

Ante una experiencia traumática, el cerebro y el sistema nervioso priorizan la supervivencia. Pueden activarse respuestas automáticas de lucha, huida, bloqueo o sometimiento. Después, determinadas situaciones pueden volver a activar esas respuestas, aunque ya no exista un peligro real.

Por eso una persona puede saber que está a salvo y, al mismo tiempo, experimentar miedo, tensión, angustia o bloqueo. Una parte racional comprende que todo terminó, mientras que su organismo continúa reaccionando como si todavía tuviera que protegerse.

Hablar ayuda a comprender, ordenar y dar significado a lo sucedido. Sin embargo, en algunos casos, el trabajo exclusivamente verbal no resulta suficiente para modificar todas las respuestas emocionales y corporales asociadas a la experiencia.

Trauma, neurociencia y sincronización cerebral

El tratamiento del trauma necesita integrar lo que la persona piensa con lo que siente emocional y corporalmente.

El cerebro no almacena una experiencia traumática en un único lugar. En ella participan distintas redes relacionadas con la memoria, el lenguaje, la percepción corporal, la detección del peligro y la regulación emocional.

Los dos hemisferios cerebrales trabajan de forma coordinada y se comunican, entre otras estructuras, mediante el cuerpo calloso. En el trauma puede dificultarse la integración entre los componentes emocionales, sensoriales y corporales de la experiencia y su elaboración verbal y racional.

El hemisferio derecho participa especialmente en el procesamiento emocional, visual, corporal y global, mientras que diferentes redes del hemisferio izquierdo intervienen en el lenguaje y la construcción narrativa.

Esto ayuda a comprender por qué una persona puede explicar perfectamente lo que ocurrió, pero continuar sintiendo en su cuerpo que el peligro sigue presente.

El objetivo terapéutico no es borrar el recuerdo, sino favorecer su procesamiento para que pueda ser reconocido como algo que sucedió en el pasado y deje de provocar la misma activación en el presente.

Método SHEC: Sincronización de Hemisferios Cerebrales

Una de las herramientas que puedo incorporar al tratamiento es el método SHEC —Sincronización de Hemisferios Cerebrales—, desarrollado por la psicóloga Maruxa Hernando.

Este método parte de la necesidad de favorecer la integración de los componentes emocionales, corporales y racionales de una experiencia que no ha podido ser procesada adecuadamente.

Mediante procedimientos de estimulación bilateral y otras herramientas terapéuticas, se busca facilitar el procesamiento de la información y reducir la carga emocional y corporal asociada al recuerdo.

SHEC no se aplica automáticamente ni como una técnica aislada. Se integra dentro de una valoración psicológica y de un tratamiento individualizado, respetando la historia, las necesidades, los recursos y el ritmo de cada persona.

¿Cómo trabajo el trauma en terapia?

Después de más de 25 años de experiencia clínica, sé que no todas las personas necesitan lo mismo ni pueden abordar sus experiencias al mismo ritmo.

Antes de trabajar directamente determinados recuerdos, puede ser necesario desarrollar seguridad, estabilización emocional y recursos para regular el sistema nervioso.

Según las necesidades de cada persona, el proceso puede combinar:

  • Comprensión de los patrones emocionales y relacionales.
  • Regulación emocional y del sistema nervioso.
  • Trabajo con las respuestas y sensaciones corporales.
  • Identificación y transformación de creencias.
  • Procesamiento de experiencias traumáticas.
  • Neurociencia aplicada y técnicas de tercera generación.
  • Método SHEC cuando resulte adecuado.
  • Construcción de nuevas formas de responder y relacionarse. tratamiento trauma psicologico

No se trata de obligarte a revivir lo ocurrido ni de permanecer indefinidamente hablando del pasado. Se trata de procesarlo de una forma segura para que deje de dirigir tus emociones, tus decisiones y tus relaciones.

¿Qué puedes conseguir trabajando el trauma?

La terapia puede ayudarte a:

  • Reducir la ansiedad y la hipervigilancia.
  • Comprender el origen de determinadas reacciones.
  • Recordar sin revivir la misma intensidad emocional.
  • Sentirte más seguro en tu propio cuerpo.
  • Disminuir la culpa, la vergüenza o la sensación de estar dañado.
  • Establecer límites con mayor seguridad.
  • Dejar de repetir determinados patrones.
  • Recuperar la confianza en ti y en tus decisiones.
  • Construir relaciones más sanas.
  • Integrar lo sucedido sin que continúe definiendo tu identidad.

Psicóloga para trauma en Las Rozas, Majadahonda y online

Soy Helena Calvo, psicóloga con más de 25 años de experiencia en terapia individual y de pareja.

Mi trabajo se centra especialmente en las relaciones sentimentales, la dependencia emocional y el trauma. Trabajo desde un enfoque integrador, incorporando mi formación y experiencia en neurociencia aplicada y técnicas de tercera generación.

Puedes realizar la terapia presencialmente en Las Rozas o Majadahonda, o mediante consulta online.

El pasado no puede cambiarse, pero sí puede cambiar la forma en que permanece dentro de ti.

Si algunas experiencias continúan afectando a tus emociones, tu cuerpo, tus decisiones o tus relaciones, podemos valorar qué necesitas y cómo abordarlo.

¿Quién te atenderá?

Soy Helena Calvo, psicóloga sanitaria con más de 25 años de experiencia clínica, especializada en dependencia emocional, relaciones sentimentales que generan sufrimiento, rupturas, trauma psicológico y relacional, ansiedad y bloqueos emocionales.

Trabajo desde un enfoque integrador y personalizado, utilizando diferentes recursos psicoterapéuticos y técnicas de tercera generación basadas en neurociencia, entre ellas SHEC.

He compaginado la práctica clínica con la docencia universitaria y la divulgación psicológica. He tenido una sección propia en Radio Nacional de España y soy autora de los tres libros que forman la trilogía Quiérete más, te querrán mejor. Mi trayectoria ha recibido nueve Certificados de Excelencia de Doctoralia, el Premio Doctor Gómez Ulla y la Medalla Europea al Mérito en el Trabajo.

Atiendo presencialmente en Majadahonda y Las Rozas, además de ofrecer terapia online.

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