Ya comentábamos anteriormente cómo la fase del enamoramiento, a la vez que nos aporta mucha energía y vitalidad, también nos la resta y nos puede provocar mucho malestar y sufrimiento.

A pesar que es una etapa muy deseada por muchas personas, continuar durante mucho tiempo en ella podría desgastarnos de tal modo que nos llevaría a la enfermedad.

Por ello, muy a nuestro pesar, tras un tiempo que dependerá de la pareja y sus peculiaridades, esta etapa llega a su fin dando paso a otras, aparentemente, más estables.

Son muchos los motivos por los que puede llegar a su fin, las más frecuentes son:

  • Cuando consideran que poseen el objeto de deseo.
  • Cuando entran en una rutina.
  • Cuando desaparecer la pasión.
  • Cuando se transforma en amor verdadero.

A pesar de que esta última opción es la más deseable, no siempre finaliza aquí, de hecho quizás es la menos habitual hoy en día debido a altas expectativas que nos creamos y a la poca resistencia a la decepción, frustración y paciencia.

Cuando el enamoramiento se suaviza, es cuando realmente se ven las cualidades y se humaniza a la pareja y aparece un amor más puro y racional.

 

Esta fase puede ser reconducida y dar paso a la fase de “amor” pero para ello hemos de tener la actitud y paciencia necesaria, y por supuesto, saber desistir si no podemos hacerlo, ya que ante todo debemos ser felices, o al menos de no sufrir.

Todo esto y más puedes aprenderlo a través del Programa que te ayudará a Diseñar Tu Vida Sentimental:

 

“Quiérete Más…Te Querrán Mejor!”

 

Elena Calvo

contacto@quieroquerer.com