A lo largo de nuestra vida tenemos gran cantidad de experiencias, muchas de las cuáles nos dejan una marca emocional que no hemos podido eliminar.

El problema es que no somos conscientes de la existencia de la mayor parte de ellas ya que, tratando de mitigar el dolor que nos genera, vamos superponiendo vivencias unas encima de otras. Sin embargo, lo único que conseguimos es engañarnos pues siguen estando en nuestro interior ocultas y condicionando nuestra realidad actual y futura.

Es probable que no te identifiques con este tipo de comportamientos pero seguro que te resultan familiares las siguientes prácticas:

–       Un clavo saca a otro, por lo que para olvidar a mi ex y no sufrir voy a buscarme otra pareja.

–       Estoy viviendo una situación difícil, no merece la pena sentarme a comprender lo que ha sucedido para que no vuelva a pasar, me voy de fiesta y así no pienso en ello.

–       Tengo un problema, voy a estar entretenido con ciento una actividad para que no me afecte.

 

 

 

Situaciones como estas son habituales hoy día, y realmente tienen su parte práctica pero a corto plazo. Porque si pensamos en las consecuencias a medio y largo plazo pueden ser similares a ver que tenemos una gotera en nuestra casa y pintar encima para que no se note. Inicialmente servirá pues no percibiremos su existencia pero en breve, posiblemente, veamos cómo en lugar de una pequeña gotera cubre toda la habitación, el daño y la obra a realizar sea mucho mayor, al igual que los costes.

Sin embargo, si según vemos que hay muestras de un problema, tratamos de solucionarlo, las repercusiones sean mucho menores.

Por todo esto, se hace necesario desenmascarar todas esas emociones negativas que hemos dejado enterradas en un intento de huir de sus devastadores efectos.

 

Si quieres saber cómo hacerlo, contacta conmigo en contacto@helenacalvo.com

 

Elena Calvo

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